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Todas las variedades
de miedo empeoran si no se les hace frente. El esfuerzo invertido en
desviar los pensamientos da la medida de lo horrible que es el
espectro que nos negamos a mirar. El mejor procedimiento con
cualquier tipo de miedo consiste en pensar en el asunto
racionalmente y con calma, pero con gran concentración, hasta
familiarizarse por completo con él. Al final, la familiaridad embota
los terrores, todo el asunto nos parece anodino y nuestros
pensamientos se alejan de él, no como antes, por un esfuerzo de la
voluntad, sino por pura falta de interés en el asunto. Cuando se
sienta usted inclinado a preocuparse por algo, sea lo que fuere, lo
mejor es siempre pensar en ello aún más de lo que haría normalmente,
hasta que por fin pierda su morbosa fascinación"
Bertrand Russel
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Uno de los motivos más
frecuentes de malestar psicológico es el debido a la evitación emocional,
está consiste en escapar, retirarse o posponer temas que nos
resultan desagradables ya que el afrontarlos supone experimentar
una desagradable vivencia personal, generalmente un sentimiento
de inferioridad o de incapacidad, un sentimiento de
culpabilidad, de ridículo, de torpeza, de soledad, etc. Pongamos
algunos ejemplos:
-
Laura es una joven estudiante que desde hace algún tiempo experimenta una importante pérdida de rendimiento en los estudios
y ni ella misma se explica el motivo. Analizando
detenidamente las posibles causas descubre que el principio
de su bajonazo coincide con un comentario crítico
hacia ella de un profesor que le hizo sentirse humillada con
respecto al resto de la clase. A partir de ese momento todo
lo que le recuerda esa situación lo evita: estudiar, ir a
clase, pensar en los estudios, pensar en su fututo
profesional, relacionarse con estudiantes, ver películas que
le recuerdan lo acontecido o simplemente hablar de algo
relacionado con los estudios.
-
Juan es un hombre que después de
varios años de relación con una pareja, es abandonado por
ésta. Esto hace que tome una actitud ante las mujeres
desconfiada y huidiza. Por una parte le atraen, pero no lo
quiere reconocer así, y prefiere justificar su actitud en
argumentos del tipo "todas las mujeres son iguales", "como
te descuides, ten enganchan", o "no necesito a las mujeres
para nada".
-
Adolfo es un inteligente y brillante
profesor de 50 años que aún es interino debido a su
incapacidad para prepararse las oposiciones. Cada vez que
intenta ponerse a estudiarlas experimenta un potente rechazo
que le lleva a abandonar cualquier intento de ponerse a
estudiarlas. Cada año que pasa ha visto como sus nuevos
compañeros van superando las oposiciones mientras que él se
siente cada vez más frustrado e impotente. Estudiar para él
supone experimentar esos sentimientos cada vez intensos.
Todos realizamos evitaciones en
determinados aspectos de nuestra vida. Mientras que podemos ser
muy valientes para afrontar unos aspectos de nuestra vida, a la
vez, podemos estar evitando otros. Es frecuente ver personas que son
muy atrevidas y arriesgadas por ejemplo en el trabajo y los
negocios, y a la vez tímidas e inseguras en los aspectos
sentimentales y viceversa.
Es por lo tanto bastante lógico el pensar
que en muchos casos la depresión tiene que ver con aquellas
actividades, situaciones, personas o emociones evitadas, ya que
esto es origen de frustración y conflicto interior. El individuo
no está satisfecho consigo ni con su vida. Aunque no sea
plenamente consciente de las consecuencias de la evitación,
internamente vivencia un estado de pérdida, de mutilación, algo
importante de su vida se lo está perdiendo al no enfrentarse a
lo que le genera malestar.
Aspectos muy importantes de nuestra vida
son dejados a un lado por estos miedos y el tiempo no hace otra
cosa que consolidarlos. Por otra parte, el individuo se empecina
en no reconocer su propia evitación ya que esta toma de
consciencia es dolorosa y frustrante (el individuo evita
reconocer su evitación) y ahí es donde, cuando las condiciones
se dan, suelen aparecer los síntomas nerviosos como la ansiedad
o la depresión.
Aunque la evitación no de lugar a una
problemática psíquica importante sí supone ya de por si un
importante empobrecimiento vital, ya que el individuo renuncia a
parcelas de su vida que son importantes
La evitación es un mecanismo defensivo
para no sentir angustia, ansiedad, o sentimientos de
inferioridad, pero el resultado es equivalente al que se podría
obtener cuando un individuo para no sentir el dolor de un brazo
dolorido opta por mutilárselo.
Una manifestación especial de la
evitación es cuando ésta se enfoca no tanto en evitar las
situaciones o las personas que evocan malestar sino en las
propias manifestaciones emocionales como la ansiedad o la
tristeza. Tal es el caso de quienes están en continua
observación mental para anotar cuando irrumpe un sentimiento
"peligroso" y tratar inmediatamente de anularlo. El resultado es
una intensificación de los sentimientos evitados y una pérdida
de energía por una lucha condenada al fracaso, ya que la propia
alerta y observación intensifican los estados emocionales no
deseados ("Pregúntate si eres feliz y dejarás de serlo",
"Pregúntate si estás ansioso, y lo estarás").
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Los mecanismos de evitación toman
variadas formas según las características y la historia
personal de cada individuo.
Desde
el punto de vista externo, teniendo en cuenta la actividad
evitada, los tipo más importantes de evitación son:
-
Evitación social. Esta es la de las personas tímidas e
inseguras que al ponerse en contacto con los demás
experimentan sensaciones de nerviosismo y malestar. Al
evitar las situaciones sociales sus temores se agudizan
y pueden dar lugar a síntomas marcados de activación
nerviosa como es el rubor, el temblor, la taquicardia,
la tartamudez, etc., que en la medida en que a su vez
son evitados o disimulados generan más ansiedad y afán
de huida. Cuando este temor no es muy intenso pero si
genera una cierta evitación hablamos en tal caso de
ansiedad social, si el temor es intenso y la evitación
toma carácter crónico estamos hablando de una fobia
social.
-
Evitación
sentimental. Es propia de aquellas personas que han
experimentado fuertes sentimientos de malestar al
intentar unirse. al mantener o al finalizar una relación
de pareja. Esto a su vez a podido tener una serie muy
variada de causas, las más frecuentes son:
-
Una
predisposición negativa a la pareja por las
vivencias infantiles de conflicto entre los padres,
conflicto con la figura paterna del otro sexo u otro
tipo de conflictos que han llevado al niño a dudar
de la posibilidad de recibir afecto sincero e
incondicional.
-
Un
miedo a la pareja por las experiencias negativas
experimentadas anteriormente. Si alguien ha tenido
problemas dolorosos con las parejas anteriores es
fácil que tome una actitud evitativa ante la
posibilidad de nueva unión.
-
Evitación
laboral.
Es
propia de aquellas personas que han experimentado
fuertes sentimientos de incapacidad, exceso de
responsabilidad, rechazo, inferioridad, ridículo o
humillación en situaciones de trabajo. El afrontar el
trabajo supone tomar contacto con sentimientos y
emociones negativas por lo que la persona busca excusas
y argumentos para no comprometerse de manera seria en un
trabajo, o si no le queda más remedio, en estar con una
actitud poco comprometida, demasiado reivindicativa y
crítica o contradictoria ya que sabe que cosas son las
adecuadas para funcionar mejor pero no las hace. Es
típica en esta evitación la dificultad para aceptar de
buen grado las órdenes de los jefes o las figuras de
autoridad.
-
Evitación
intelectual. Cuando un estudiante se ha sentido con
dificultades a la hora del estudio, ya sea por sentirse
inferior a otros, demasiado presionado por padres o
profesores, por comparación con otros más brillantes
(como por ejemplo un hermano), por cambio de colegio,
etc., es fácil que el tener que ponerse a estudiar le
suponga un revivir todas esas emociones negativas a las
que tiene asociado el estudio, y emplee tácticas de
distracción o evitación para no tener que experimentar
ese tipo de malestar.
Desde
el punto de vista interno, el de las percepciones
emocionales y físicas de la persona, las evitaciones son de
las emociones negativas suscitadas, el miedo, la rabia, la
vergüenza, la culpa, la pena, etc. Para trabajar el
afrontar estas emociones deberás hacer el programa de
desarrollo de la inteligencia
emocional. |
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3. Técnicas y estrategias para afrontar las situaciones evitadas. |
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Afrontar una situación evitada o temida es algo que no lo
haces porque el exponerte te genera ansiedad y malestar.
Cuanto más huyes y evitas mayor es el grado de malestar e
intolerancia a la situación. Pero aunque te puedas escapar,
tu sabes que se queda pendiente esa asignatura y que más
pronto que tarde te tendrás que volver a enfrentar a ella.
Por tanto, y por aquello de que la mejor defensa es un buen
ataque, prepárate para enfrentarte a eso que tanto temes,
los pasos a seguir son los siguientes:
-
Identifica aquellas situaciones que evitas con
frecuencia. Pueden ser de tipo social, laboral,
intelectual o sentimental u otras. A veces es útil que
alguien de confianza te ayude a identificar las cosas
que normalmente eludes o evitas ya que tu puedes ser
inconscientes de estos hechos. Si hay varios sectores de
tu vida con evitación, por ejemplo el tema sentimental y
el social, escoge uno para comenzar con tu trabajo de
afrontar y cuando concluyas con éste sigue con el otro.
-
Haz una jerarquía gradual de situaciones evitadas en
orden al grado de ansiedad o temor que te generan y por
escrito. Observa en los
ejemplos de
jerarquía de situaciones a afrontar como se han
ordenado las situaciones. Es suficiente con 8 o 10
situaciones de las más significativas para hacer la
jerarquía.
-
Antes de empezar a exponerte realmente a cada situación
puedes hacer ensayos imaginarios, donde visualizas las
situaciones, revives las emociones que te producen y
"aguantas" todo el tiempo que puedas esas sensaciones
hasta que notes una reducción importante de esa ansiedad
(que disminuya hasta el 25% de la emoción original). Las
técnicas de imaginación están descritas en
Aprende a Relajarte
y las técnicas de activar y aceptar tus emociones en
Vive tus Emociones.
-
La
practica de técnicas de reducción de la activación nerviosa
como la respiración, la relajación (Aprende
a Relajarte) o la meditación (Aprende
a Meditar) te puede ser muy útil para saber rebajar
la ansiedad y el malestar cuando te tengas que enfrentar
a las situaciones evitadas.
-
Exponte a las situaciones
comenzando por la que menor temor te causa. Tu
exposición a esta situación debe ser prolongada, hasta
que la ansiedad se reduzca de manera importante (por
ejemplo, hasta la mitad de la inicial) y se elimine el
deseo de escapar. Cuando por la propia naturaleza de la
exposición no se puede hacer prolongada, haz
exposiciones cortas y repetidas (por ejemplo preguntarle
a alguien por una calle). Si has aprendido a
respirar o a relajarte para reducir la activación
excesiva, ahora puedes emplearlas para facilitar la
permanencia en la situación. Si te sientes muy mal
durante la exposición, te puedes distraer o abandonar
temporalmente la situación. Pero esta interrupción es
recomendable que la hagas breve ya que corres el riesgo
de focalizarte más de la cuenta en tus sensaciones
negativas o en los pensamientos negativos. Si te cuesta
mucho enfrentarte a alguna situación puedes ayudarte de
la compañía de alguien de confianza en un principio,
para después hacerlo tu solo.
-
Para motivarte más en estas exposiciones puedes utilizar
estas estrategias:
-
Acordarte de logros anteriores, donde te pudiste
enfrentar con éxito a otras situaciones.
-
Adoptar un rol más decidido y atrevido como en
alguna ocasión has podido representar.
-
Recuerda los muy importantes beneficios que esta
práctica puede traerte como es la mejora de tus
relaciones sentimentales, sociales y laborales. Te
es especialmente útil el que escribas estas ventajas
y la leas a diario.
-
Fíjate en los avances que vayas consiguiendo, por
pequeños que sean, y te recompensas por ellos (te
felicitas a ti mismo, se los cuentas a alguien o te
permites la compra de regalos).
-
Deberás practicar con frecuencia las situaciones de
exposición, varios días a la semana si es posible.
Cuando las situaciones son operativamente poco
frecuentes (dar una charla, asistir a una fiesta...) es
bueno que simules situaciones del mismo tipo (hablas
ante un grupo de personas, haces preguntas en una
conferencia, etc.)
-
Cada situación de la jerarquía deberás trabajarla hasta
que la domines sin dificultad antes de pasar a la
siguiente. La norma es dos prácticas consecutivas en las
que el nivel de ansiedad haya sido mínimo (menos de un
25% de la ansiedad inicial).
-
Es
muy útil que rellenes un
registro de
exposiciones.
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